Extensión agrícola en Colombia (Autor: José Antonio Segrelles)

Alicante, 13 de enero de 2010

UNA INVESTIGACIÓN DE LA UA RECOMIENDA REDUCIR LOS LATIFUNDIOS EN COLOMBIA PARA IMPLEMENTAR ESTRATEGIAS EN EL MEDIO RURAL 

Llevar a cabo la reforma agraria que implique una suavización de la concentración de la propiedad de la tierra en pocas manos en Colombia es una de las propuestas que apuntan los investigadores de la Universidad de Alicante en el documento final del proyecto Multifuncionalidad rural y desarrollo local: realidades y mitos. La experiencia europea y la potencialidad de Colombia.

El trabajo que acaba de concluir el pasado día 31 de diciembre de 2009 el Grupo de Investigación Interdisciplinario de Estudios Críticos y de América Latina (GIECRYAL) de la UA da como resultado una serie de propuestas que pueden ser de utilidad para la implementación de estrategias concretas en el medio rural de Colombia, sobre todo en lo que respecta a la puesta en marcha de diversos programas de desarrollo agrícola y rural similares a los de la UE.

Las conclusiones a las que ha llegado el grupo que, desde la UA ha coordinado el catedrático de Geografía Humana José Antonio Segrelles Serrano, pueden convertirse en un documento orientativo para las autoridades colombianas pertinentes en todos los niveles de la administración, tanto nacional, como departamental y municipal.

El objetivo del estudio que comenzó el 1 de enero de 2009 y que se va a materializar próximamente en la publicación de un libro, es el análisis y crítica de la experiencia europea, en materia de desarrollo rural, y la consiguiente comparación con las potencialidades que presentan las áreas colombianas estudiadas (departamentos de Valle del Cauca y Quindío) para conocer la viabilidad socioeconómica, cultural y ambiental de las mismas. De este modo, se pretendía conocer cómo se compatibiliza la progresiva multifuncionalidad de las áreas rurales de Colombia con una economía eminentemente agropecuaria y agroexportadora y dilucidar si las iniciativas multifuncionales y de desarrollo rural emprendidas tienen más de mito inalcanzable que de realidad.

Los investigadores han podido comprobar que la experiencia europea no se puede trasplantar sin más disquisiciones al mundo colombiano en particular, y a América Latina, porque se corre el riesgo de cometer los mismos errores que en su día representó la llamada “revolución verde”. Colombia tiene sus propias condiciones y características para el desarrollo de una multifuncionalidad que suponga una diversificación de las rentas rurales y un beneficio para las comunidades que habitan en este medio.

En opinión de los investigadores de GIECRYAL, son tantos los problemas del agro colombiano que, sin una solución clara y definitiva de los mismos, resultará imposible que se puedan desarrollar otras fuentes de ingresos en los espacios rurales y que Colombia consiga aprovechar sus grandes potencialidades, entre las que se cuentan los paisajes de interior y litorales, la abundancia de agua potable, una rica tradición artesanal y étnica o la variada gastronomía. La enorme concentración de la tierra y - por lo tanto - injusto reparto de la misma, una agricultura que produce para la exportación y no para alimentar a la población, miles de campesinos desplazados de sus tierras a causa de la violencia y que recalan en las grandes ciudades, o la existencia de una poderosa agroindustria ante la que poco puede hacer el pequeño y mediano agricultor, son parte de los problemas que revela el equipo de investigadores liderado por Segrelles.

El documento final del estudio contiene 16 propuestas y recomendaciones para el campo colombiano. El cese del desplazamiento y desarraigo de los pequeños campesinos como consecuencia de la violencia dirigida, la interrupción a toda costa de los movimientos poblacionales campo-ciudad, ayudas públicas para las pequeñas y medianas empresas de explotaciones agropecuarias, el retroceso del monocultivo por su carácter excluyente y contaminante, fomentar los cultivos alimentarios para disminuir las importaciones de alimentos básicos y paliar así el hambre y la desnutrición de amplias capas sociales, el control público de los precios y de los canales de distribución de los alimentos, son algunas de estas sugerencias.

Tal y como señalan los propios autores del estudio, las conclusiones y recomendaciones elaboradas también pueden ser de utilidad para la propia Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), con el fin de que disponga de elementos tangibles para implementar cualquier estrategia de ayuda y cooperación al desarrollo en Colombia, país que está calificado como merecedor de una "atención especial",  a la vez que la cuestión del desarrollo rural figura como prioritario dentro del Plan Director de la AECID.

El proyecto de investigación ha sido coordinado por los doctores José Antonio Segrelles Serrano (Universidad de Alicante) y Jaime Vásquez Sánchez (Universidad del Valle, Santiago de Cali, Colombia) y se enmarca dentro de las actividades reguladas por el convenio marco firmado entre la Universidad de Alicante y la Universidad del Valle en marzo de 2006, así como en las líneas de investigación prioritarias del GIECRYAL de la UA. En él han participado los geógrafos de la UA Gregorio Canales Martínez y María Isabel Vera Muñoz, y Luis Marino Santana Rodríguez y Rodolfo Espinosa López, de la Universidad del Valle. La investigación ha sido financiada por la AECID del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de España, dentro de su Programa de Cooperación Interuniversitaria e Investigación Científica entre España e Iberoamérica.

 
 


 

 




 

  
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