Inauguración primera jornada de reuniones del Projecte Alcover

Alicante, 5 de febrero de 2010
 
El presidente de la Associació Cultural Premis d’Abril y técnico del Ayuntamiento de Silla, Benja Doménech:

“TEATRES DE LA GENERALITAT TIENE UNA DEUDA DE APROXIMADAMENTE SEIS MILLONES DE EUROS”

El problema de la financiación de las artes escénicas en la Comunidad Valenciana se debate en el primer día de las I Jornades del Projecte Alcover.

“En el futuro habrá problemas con el teatro en el ámbito de la Comunidad Valenciana derivados de las reducciones presupuestarias”. Esta es conclusión que Tomás Ibáñez, presidente de la Associació Valenciana d'Empreses de Teatre i Circ (AVETID), ha expuesto en el marco de la mesa redonda Dades del teatre en català als quatre territoris, celebrada dentro de las I Jornades del Projecte Alcover que se realizan en la UA del 4 al 5 de febrero.

Respecto al problema de la financiación, el presidente de la Associació Cultural Premis d’Abril y técnico del Ayuntamiento de Silla, Benja Doménech, afirma que “el verdadero problema es que Teatres de la Generalitat tiene una deuda de aproximadamente seis millones de euros”. “El quid de la cuestión es que al pasar de capítulo 2 de gastos corrientes al capítulo 4 de subvenciones, éstas pueden demorarse al menos un año y, de esta manera, los ayuntamientos no tienen dinero o tienen que adelantarlo de otras partidas para poder financiar la oferta teatral”.

Pero los problemas no acaban ahí, ya que “al no saber cuánto dinero vamos a tener no sabemos exactamente qué podemos programar, y el trabajo que antes hacíamos durante todo el año se reduce a veinte días al tener que presentar las solicitudes de la subvención”. También las compañías se ven afectadas, asegura Doménech, “porque tendrán que cambiar la forma de producción, ya que si no se quedan fuera de plazo”.

“En el mes de marzo se verá la maniobra de Teatres de la Generalitat ―continúa Domenech― y sabremos con cuánto dinero podremos contar, ya que de 63 poblaciones que formaban el Circuit de Teatres, ahora pueden presentarse todas, con un presupuesto en 2010 de ocho cientos mil euros, un 20% menos”. En relación a la desaparición del Circuit de Teatres, Doménech opina que “desde Teatres de la Generalitat han roto una estructura que funcionaba desde hace 25 años porque somos críticos y defendemos criterios no partidistas, así como la reivindicación de más recursos para conseguir una mejor oferta de artes escénicas”.

Implantación de la lengua

En la mesa redonda, integrada además por el delegat de teatre del Govern de les Illes Balers, Pep Ramon Cerdà; el jefe del Área de Difusió Artística de la Subdirecció General de la Generalitat de Catalunya, Antoni Cabré, y la directora delegada de Escena Nacional de Andorra, Esther Nadal, se han trazado las líneas generales del estado actual del teatro en los territorios de habla catalana (Baleares, Andorra, Cataluña y Comunidad Valenciana).

La conclusión general es que la implantación de la lengua en el ámbito del teatro es satisfactoria, con datos como el 80% de las representaciones en Cataluña durante los tres últimos años y el 100% en Andorra, donde la presencia en otras lenguas foráneas como el castellano o el francés es irrelevante. Incluso en la Comunidad Valenciana, Ibáñez asegura que la mayoría de las compañías se plantean realizar las obras de manera bilingüe, aunque afirma que “entre las nuevas generaciones el uso del valenciano ha decrecido, debido sobre todo a la atomización de la oferta en la ciudad de Valencia”. En el caso del teatro infantil, el 95% de las obras se realiza en valenciano, y el teatro de adultos se representa en ambas lenguas dependiendo de los territorios. En el campo de la programación, “se recibe muchas obras externas, sobre todo en castellano, debido a la política de starsystem”, afirma Ibáñez.

Respecto a la producción, hay manifiestas diferencias entre regiones. Cataluña, con una media de 600 estrenos al año, se desmarca de Andorra, que últimamente ha comenzado a realizar obras de pequeño y mediano formato, y que se define como un país “receptor de teatro” que, al no pertenecer a la CE y no poder asumir muchos de los gastos, tiende a la coproducción. En Baleres “hace quince años no había una producción sólida”, según Cerdà, una tendencia que se ha transformado con 50 estrenos al año, aunque la exportación a otros territorios siga siendo una asignatura pendiente, al igual que ocurre en la Comunidad Valenciana, con cien estrenos al año, y Andorra.































 


 

 
   
  
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