Imagen de un evaporador

Alicante, 9 de marzo de 2010

LA UNIVERSIDAD DE ALICANTE INVESTIGA CÓMO HACER INOFENSIVOS PARA EL ENTORNO LOS VERTIDOS DE SALMUERA

La Universidad de Alicante está estudiando métodos para reducir al máximo el impacto sobre el medio ambiente de los vertidos de salmuera procedente de desalación de aguas, tanto marinas como continentales. Estas líneas de investigación están siendo desarrolladas por el Instituto del Agua dentro de un proyecto del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial, CDTI.

Este proyecto, denominado "Desarrollo de innovadoras soluciones en el tratamiento y la gestión de salmueras procedentes de desaladoras", está siendo dirigido por Daniel Prats, director del Instituto del Agua de la UA, en colaboración con la empresa Sadytsa, del grupo Sacyr Vallehermoso.

"Uno de los problemas asociados a la desalación del agua y la gestión más adecuada de ellas es la evacuación al mar de la sal de forma controlada, para que el equilibrio del ecosistema marino (por ejemplo, las praderas de algas posidonias) no se vea afectada", indica.

Según señala, en la actualidad se han alcanzado conocimientos suficientes para poder elegir los mejores puntos de vertido de las salmueras y las condiciones en que ha de realizarse para minimizar la posibilidad de daño. Así, en Alicante antes de verter se hace una dilución previa con agua de mar, y en otros zonas del litoral se colocan difusores espaciados. Esos puntos de vertido y las condiciones en que se relizan se escogen según unos modelos teóricos que, usando datos tales como el caudal, la profundidad del lecho marino, la temperatura del agua o las corrientes, hacen simulaciones sobre el impacto ecológico. Uno de los objetivos del proyecto es el de verificar que esos modelos predictivos arrojan en la práctica el resultado esperado. Para ello se están realizando ensayos en un tanque situado junto a una desaladora en Almería, en el que se realizan vertidos controlados y se comprueba cómo se produce la dilución.

Otra línea de investigación dentro de este proyecto es cómo actuar cuando la desalinización se hace con aguas salobres del interior, con desaladoras alejadas del mar y no es factible la evacuación en él. Además, este tipo de aguas pueden tener contaminantes, como pesticidas o metales pesados. "El algunos países se recurre a vertidos en acuíferos profundos que estén fuera del ciclo hidráulico, pero es un procedimento técnicamente complicado y es difícil tener la seguridad de que estén efectivamente fuera del ciclo". Otra solución es el vertido cero, es decir, evaporar la salmuera  hasta que esté tan concentrada que se pueda depositar en un vertedero o darle algún empleo, por ejemplo como quitanieves, aunque advierte que eso trae riesgos ambientales. Las comprobaciones piloto las están realizando con evaporadores de 7 y de 100 litros a la hora. "Pero también es un procedimiento costoso porque exige un gran consumo energético y para un gran volumen de desalación es una solución utópica, aunque para paliar ese coste una solución sería emplear energía solar", indica Daniel Prats. Otro procedimiento utilizable es repetidos tratamientos de ósmosis inversa (procedimiento que consiste en someter el agua a presión a través de membranas especiales), tras el que se obtienen volúmenes de salmuera cada vez más reducidos y concentrados, pero este sistema tampoco es práctico para aplicarse a gran escala.

Una tercera línea de investigación se basa en utilizar microalgas. Las salmueras de aguas de interior pueden contener nitratos que dificultan su evacuación ambiental en zonas marinas sensibles, con poco movimiento de aguas. Esos nitratos pueden previamente eliminarse con microalgas, dado que para ellas constituyen nutrientes. "Hemos seleccionado las especies más idóneas para esta finalidad. El propósito ahora es observar el mejor procedimiento para mantener la concentración de población adecuada. Y como segundo objetivo nos planeamos estudiar si la masa de microalgas obtenida puede tener valor industrial para la fabricación de productos con alto valor añadido, sustancias que se puedan utilizar por la industria química. Pero también hemos de comprobar cómo soportaría el medio marino los vertidos de restos de esas microalgas, no fueran a alterarlo como especies invasoras".




   
  
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