David Benavente somete a análisis una muestra de piedras

Alicante, 19 de mayo de 2010

LA UNIVERSIDAD DE ALICANTE DESVELA LOS ÍNTIMOS SECRETOS DE LAS PIEDRAS

Los viandantes de la Rambla de Alicante o de zonas de paseo de playa de San Juan desconocen que las propiedades de las piedras del pavimento que pisan han sido estudiadas por la Universidad de Alicante. ¿Es una partida de una cantera apta para los propósitos de una empresa de la construcción? ¿Puede una cueva con pinturas rupestres soportar sin deteriorarse las visitas turísticas? ¿Cuál es el estado de conservación de los sillares de un histórico castillo?  Preguntas de este tipo encuentran su respuesta en el Laboratorio de Petrología de la Universidad de Alicante, donde numerosos equipos desentrañan los secretos que pueden esconder los más humildes trozos de roca, y que ha llegado con sus análisis a lugares tan significados como las cuevas de Altamira.

En las instalaciones de este laboratorio docenas de aparatos científicos pueden someter a las muestras de piedra a múltiples pruebas según la finalidad perseguida, buscando determinar sus propiedades. Las examinan al microscopio, someten a ultrasonidos, a la acción de compuestos químicos, presiones, golpes, temperaturas altas y bajas, etc. Se diagnostica con ello desde su comportamiento frente a la rotura y al impacto a su permeabilidad, su resistencia al hielo y al fuego o la velocidad conque puede desgastarla un roce. Otros instrumentos pueden hacer transparente un trozo de piedra reduciéndolo a láminas de 50 micras, comprobar su reacción ante a los gases (por ejemplo, los escapes de los automóviles) o medir su textura y su rugosidad para valorar sus propiedades antideslizantes.

Analizar con precisión las piedras naturales ofrece múltiples posibilidades tanto puramente científicas como de aplicación práctica, explica el profesor de la UA David Benavente, responsable de este laboratorio dependiente del Departamento de Ciencias de la Tierra. Así, por ejemplo, es indispensable cuando se trata de ejecutar intervenciones de restauración o protección del patrimonio histórico o cultural. "Antes de nada hay que conocer cómo van a responder las piedras. Por ejemplo, hay que estudiar su respuesta frente al clima o al microclima y establecer rangos que no se pueden superar si no queremos que las piedras se alteren. En una cueva de Canarias sugerimos que para proteger sus pinturas rupestres de la condensación de las respiraciones se colocara una pantalla de vidrio, como así se hizo. Y en Altamira estudiamos sus flujos de gases, porque el CO2 actúa como un disolvente. Como regla general antes de intervenir sobre el patrimonio hay que saber cuál va a ser la reacción de las piedras que lo forman. Las piedras de una necrópolis pueden haberse vuelto tan porosas como un terrón de azúcar, y eso debe saberse antes de manipularlas".

Aparte de con finalidades de conservación del patrimonio, el laboratorio trabaja también para comprobar las aptitudes de piedras naturales con destino al sector de la construcción, como lo ha hecho con diversos edificios del campus. Gris Pulpis, travertino de Almería, rojo Alicante o negro Marquina son algunos de los nombres habituales en el Laboratorio de Petrología. Indica el responsable del laboratorio que no está garantizado que las piedras de una misma cantera tengan siempre el mismo comportamiento.  Por ejemplo, si aumenta su porosidad son más susceptibles de verse afectadas por el ambiente marino. "Las canteras puede tener fracturas o ser geológicamente heterogéneas y por ello las extracciones han de someterse periódicamente a controles de calidad, aunque los cambios pueden ser para mal o para bien", indica David Benavente.


 
   
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