Portada del libro "La gestión del agua en la Marina Baja"

Alicante, 14 de julio de 2010
                
UN ESTUDIO DE LA UNIVERSIDAD DE ALICANTE AVALA EL ÉXITO DEL MODELO DE GESTIÓN DEL AGUA EN LA MARINA BAJA

Un estudio de la Universidad de Alicante sobre la gestión del agua en la Marina Baja de Alicante avala el éxito del modelo autosuficiente que se aplica en aquella zona. Ha sido elaborado por la profesora de Economía Aplicada de la UA María Teresa Torregrosa, que ahora proyecta iniciar otra investigación para comprobar si este sistema se puede aplicar al Vinalopó o a otras comarcas de la provincia de Alicante.

Este estudio  ha sido publicado dentro de la colección de libros Temas de las Cortes Valencianas tras otorgarle su premio anual para tesis doctorales,  y fue presentado en el 24º Congreso Internacional de Economía Aplicada celebrado en la UA. Para llevar a cabo la investigación su autora ha realizado entrevistas con las comunidades de regantes y los miembros del Consorcio de Aguas de la Marina Baja. "La recogida de datos e información ha sido muy laboriosa, porque sobre el tema del agua hay una tendencia a la opacidad", indica.

Destaca María Teresa Torregrosa que la Marina Baja ha sabido afrontar el fuerte aumento de su demanda de agua para consumo urbano originado por el rápido crecimiento de población experimentado en los últimos 40 años, añadido al hecho de que la comarca fuera descartada hace unos años como receptora de caudales del trasvase Júcar-Vinalopó. "El sistema se ha demostrado exitoso por haber logrado la autosuficiencia en una zona donde tampoco funcionan desaladoras, pero se sabe aprovechar las aguas de las depuradoras", señala.

Explica que ese éxito se basa en los acuerdos bilaterales con seis comunidades de regantes que mantiene el consorcio, del que forman parte, además de siete municipios encabezados por Benidorm, que proporciona más de la mitad de las aportaciones, la Diputación y la Confederación del Júcar. En estos acuerdos el consorcio recibe aguas "limpias" o "blancas", es decir, aguas de caudales superficiales o subterráneos aptas para el consumo humano y a cambio proporciona a las comunidades de regantes aguas depuradas, válidas para el riego, procedentes de las tres depuradoras más importantes de la zona, las de Benidorm, Villajoyosa y Altea. Para ese intercambio emplea una infraestructura propia de canalizaciones que permite el movimiento de agua en los dos sentidos entre los municipios, las depuradoras y las zonas de riego, aparte de los canales del Rabasa, el Amadorio y el Fenollar que conectan con las aguas del trasvase del Tajo en la Vega Baja y que se mantienen en reserva para su uso sólo en especiales ocasiones de sequía.

Además de agua depurada el consorcio aporta a la comunidades compensaciones económicas importantes, que algún año han superado los 500.000 euros al conjunto de las comunidades . "Esta contribución permite a los regantes afrontar la complicada situación económica que está viviendo la agricultura y ahorrar en el mantenimiento de sus infraestructuras. Hay que tener en cuenta que desde los años 70 la población residencial se ha multiplicado por 3 o 4, a lo que hay que sumar el gran desarrollo experimentado por el turismo, especialmente en Benidorm, lo que añade un importante crecimiento de la población estacional, mientras que los recursos hídricos siguen siendo los mismos", destaca.

"La clave es la gestión integrada de esos recursos, desde todos los aspectos: políticos e institucionales, físicos y socioeconómicos. Están implicadas muchas entidades: ayuntamientos, Diputación, confederación hidrográfica,  comunidades de regantes, instituciones de gestión… Y todavía ofrece margen para el futuro, porque actualmente sólo se reutiliza la tercera parte de los 18 hectómetros cúbicos que proporcionan las depuradoras", concluye.








 
        
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