Alicante, 4 de septiembre de 2002

LAS NOCHES DEL BARRIO:¿DIVERSIÓN O CASTIGO?
EL LABORATORIO DE ACÚSTICA DE LA UNIVERSIDAD DE ALICANTE INVESTIGA LOS
DECIBELIOS

Música alta, risas, bullicio, baile, copas, conversación, gente…. Una misma descripción que sin duda provoca  sentimientos contradictorios. Dos caras de una misma moneda, quien lo vive y quien lo sufre.

El ruido nocturno en el casco antiguo de Alicante continúa siendo uno de los problemas que más preocupan para  la recuperación de esta zona, un problema al que, de momento, no se ha dado solución y que mantiene en vela a aquellos que optaron por vivir en el Barrio.

El deterioro físico y medioambiental del Casco histórico motivó a varios profesores del Laboratorio de Acústica Aplicada de la Escuela Politécnica Superior de la Universidad de Alicante para realizar una serie de mediciones acústicas en la zona, con el fin de comprobar el verdadero alcance medioambiental producido por el ruido lúdico durante los fines de semana.

Antonio Durá, Jenaro Vera y Antonio Hernández, realizaron sus mediciones nocturnas en diferentes lugares del Casco Histórico de Alicante, corroborando la existencia del excesivo nivel sonoro denunciado.

Las noches de los fines de semana se convierten en un verdadero suplicio para los  vecinos, ya que los niveles sonoros son excesivamente elevados, muy superiores a los diurnos en la misma zona, y también muy superiores comparados con otros barrios alicantinos durante los mismos periodos horarios.

Las mediciones llevaron al Laboratorio de Acústica Aplicada a recomendar  cualquier intervención de las Autoridades que permita mejorar la calidad de vida de los residentes habituales, siempre
atendiendo a los resultados obtenidos en el estudio.
 

El casco histórico
El deterioro de edificios, la falta de infraestructuras urbanas y el abandono total o parcial de monumentos, son algunos de los problemas a los que se enfrenta esta zona céntrica de Alicante. 

La gran densidad de locales de ocio y el continuo vaivén de personas de un local a otro, propiciado por el buen clima reinante durante todo el año, hacen que el Barrio se haya convertido en una de las zonas más contaminadas acústicamente. Si ha esto sumamos el descenso de asistencia a la
anterior zona lúdica veraniega, la playa de San Juan, podemos ver que el problema de unos años acá se ha magnificado durante los meses de julio y agosto, aunque se prolonga durante todo el año.

Mil quince horas de estudio en medición acústica con sonómetro permiten hacernos una idea de la gravedad del problema del ruido lúdico en el Barrio.
 

Resultados del estudio
Atendiendo a las conclusiones obtenidas tras análisis de las mediciones, y si tomamos como ejemplo la céntrica calle Carmen, podemos observar que mantiene niveles sonoros diurnos normales dentro de los decibelios permitidos (60-65 decibelios), unos niveles habituales para una calle peatonal. Lo mismo ocurre si la medición se realiza en las noches de domingo a miércoles. El cambio experimentado es radical en las noches de jueves, viernes y sábado, donde los niveles sonoros llegan a alcanzar hasta los 85 dBa (niveles calificados por los expertos como inaceptables).

Fuera de las cinco calles principales en las que se concentran los bares de copas, resulta curioso comprobar que el Casco Antiguo es una de las zonas más tranquilas en cuanto a acústica, más aún que cualquier otra zona de Alicante.

Los resultados obtenidos sobre el ruido exterior en el Casco Histórico permiten asegurar que no se cumple la actual Ordenanza municipal sobre ruidos, sobre todo cuando se trata de niveles nocturnos.

Los profesores del Laboratorio de Acústica  aseguran que cualquier normativa referente al ruido exterior en el Barrio deberá tener en cuenta dos aspectos fundamentales:  la calidad constructiva de los edificios de la zona (bastante deficiente en general y con escaso aislamiento) y la incidencia del buen clima en Alicante (lo que implica ventanas abiertas en época estival).

 
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